La falta de empleo y el impacto
en los jubilados, quienes requieren mayor apoyo, generan preocupación,
especialmente cuando no pueden cubrir necesidades básicas. El cierre de
hospitales navales y las recientes protestas evidencian estos desafíos. Aunque existe
debate sobre los salarios de funcionarios públicos, la prioridad debe ser
mejorar la situación de los sectores más vulnerables y garantizar que las
políticas públicas se enfoquen en resolver problemas como la inflación y el
acceso a alimentos, salud y educación.
El colapso económico actual
requiere propuestas concretas que impulsen la industria nacional, generen
oportunidades productivas y permitan sostener el crecimiento interno. El cierre
de instituciones educativas, por ejemplo, representa una pérdida significativa
para el desarrollo social y económico del país.
Somos humanos y cometemos
errores. No sirve criticar sin aportar soluciones; lo que la gente realmente
necesita es un salario digno para jubilados, hospitales con buenos servicios y
profesionales de la salud correctamente remunerados. Hoy, muchas familias no
pueden cubrir sus necesidades básicas, y eso es una realidad. Se requiere más
asistencia social.
Es fundamental que el recurso
humano se enfoque en atender las verdaderas necesidades del pueblo, como trabajo,
la salud y la educación. Los docentes merecen mejores salarios y condiciones para
poder enseñar, en lugar de protestar en las rutas. La corrupción debe
resolverse por la vía judicial, pero lo importante es centrarse en los
problemas esenciales.
Podemos hablar de Misiones, de
los senadores, diputados o gobernadores de todo el país, nosotros no somos
quienes ocupas cargos, las decisiones son políticas de estado.
Las personas somos seres racionales que
analizamos y pensamos nuestras acciones. El comportamiento observado
actualmente no es exclusivo de este país; suele darse en muchos lugares. Por
ello, propongo buscar soluciones a situaciones en las que predomina la presión
económica, como ha sucedido recientemente con el conflicto marítimo relacionado
con la pesca.
Sugiero que trabajadores y
empresarios dialoguemos con las autoridades sobre los altos costos que
dificultan la vida en nuestro país. Podemos plantear la necesidad de revisar
ese porcentaje que se nos exige y proponer alternativas como la reducción de impuestos
al trabajo, a las ganancias empresariales y al combustible. Así podríamos
alcanzar una situación más equilibrada. En cuanto al Estado, debe considerar
estas propuestas y evaluar su viabilidad hasta fin de año. Estas medidas
impulsarían el consumo interno y beneficiarían a toda la Patagonia mediante la
reactivación de la pesca.
En el Consejo, discutimos
nuestras decisiones y la situación política y jurídica actual. No estoy de
acuerdo con sacar a la gente de la calle por la fuerza ni judicializar el
conflicto. Propongo que, si no logramos consenso, tomemos una medida de fuerza manteniéndonos
en nuestro espacio laboral para evitar conflictos o acusaciones. No queremos
violencia ni malentendidos sobre nuestras acciones.
La política ha cambiado. Es
importante saber actuar y expresar nuestras ideas en cualquier ámbito. Sé que
tomar medidas de fuerza afecta a terceros, algo que no deseamos; nuestro
objetivo es mantener la paz social y el consenso. La solución está en manos del
capital y quienes gobiernan, ya que preferimos evitar conflictos y apostar
siempre por acuerdos pacíficos.
Mi intención con esto es señalar
que no todas las organizaciones gremiales tienen las mismas oportunidades o
condiciones. Por ejemplo, el sector aeronáutico tiene salarios representativos
y adecuados, e incluso podrían ser mejores. Por eso considero importante apoyar
a quienes están en una situación menos favorable. Sin embargo, cuando
recurrimos a medidas de fuerza, suelen surgir fuertes reacciones porque estas
acciones afectan a muchos sectores. Cabe preguntarse quién tiene realmente el
poder para evitar estos conflictos: ¿el capital o quienes gobiernan?
Me hago cargo porque, en un
contexto tan dividido donde cada quien busca su propio interés, el poder
capitalista y político nos utiliza. Si el movimiento obrero argentino estuviera
unido, es decir, si tu problema es también el mío— las cosas serían diferentes.
En Misiones estamos aplicando esa unidad y los resultados son positivos: cuando
uno se ocupa de los problemas del otro, todos avanzamos.
El gobierno debería servir para
lograr consensos como igual trabajo e igual remuneración, pero a menudo permite
que nos dividan y eso impide nuestro avance. Si el movimiento obrero lograra
unirse, podríamos mejorar nuestra situación colectiva y apoyar más a quienes
menos tienen. El capital suele concentrarse en pocas manos, mientras que los
trabajadores suelen tener familias más numerosas y menos recursos, lo cual
perpetúa la desigualdad y limita oportunidades como acceder a la universidad.
Durante ese período, las
consecuencias negativas afectaron principalmente al movimiento obrero. Hubo
promesas políticas de mejora para la población, pero los beneficios se
limitaron a unos pocos sectores, mientras que gran parte de la sociedad no
experimentó cambios positivos. Estas situaciones son reconocidas como eventos
que impactan colectivamente a la comunidad.
Misiones ha contado con
proyectos desarrollados bajo la dirección política del ingeniero Carlos Rovira.
Posteriormente, el gobernador Hugo Passalacqua, seguido por el licenciado que
ocupó ese cargo, y más tarde el doctor Oscar Herrera Ahuad, han continuado las
políticas de gobierno. Actualmente, Hugo Passalacqua ha retomado la
gobernación.
Este impulso, acompañado de un
capital significativo y grandes expectativas, busca la inclusión en la economía
mediante el desplazamiento pluvial. Es una iniciativa bienvenida y se espera
que, una vez establecida y consolidada como corresponde, se convierta en una
columna vertebral sólida que aporte verdadero valor. Para muchos, traer
combustible por vía fluvial a Misiones permitirá pagar el mismo precio de nafta
que se paga en la capital, lo cual resulta realmente significativo.
Es fundamental instalar y
comunicar una gestión eficiente basada en buena información, ya que esto
conduce a resultados positivos. La situación es difícil y el principal problema
es la falta de agua; se requiere dragar y balizar, lo cual implica una gran
inversión. Se necesita compromiso para superar estos desafíos.
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